1 ¡Oid! pido a todas las estirpes divinas, |
grandes y pequeños, hijos de Heimdall; |
me pides, oh Valfödr, que te refiera |
las más viejas historias que yo pueda recordar |
2 Recuerdo a los trols, los primeros nacidos, |
que en un tiempo lejano me dieron la vida; |
nuevo mundos recuerdo y nueve ramas, |
y el gran árbol del mundo, aún bajo tierra. |
3 Fue en los primeros tiempos cuando Ymir vivió; |
no había ni arena ni mar, ni las frías olas, |
tierra no había, ni el alto cielo, |
sólo el vacío abismo, tampoco había hierba. |
4 Mas los hijos de Bur formaron la tierra, |
aquellos que crearon el famoso Midgard; |
brilló el sol desde el sur sobre el palacio, |
y surgió en la tierra la verde hierba. |
5 Desde el sur lanzó el sol, compañero de la luna, |
su mano derecha al confín del cielo; |
no sabía el sol dónde estaban sus salas, |
no sabían las estrellas dónde tenían su lugar, |
no sabía la luna cuál era su poder. |
6 Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, |
y tomaron consejo los sagrados dioses; |
la luna llena y la nueva ellos designaron, |
nombraron la mañana, también el mediodía, |
la tarde y la noche, para contar los años. |
7 Se encontraron los dioses en los campos de Ídi, |
ellos construyeron grandes templos, y altares, |
hicieron las fraguas, forjaron las joyas, |
fraguaron tenazas, hicieron herramientas. |
8 Jugaban en sus patios, y estaban alegres, |
no les faltaba en absoluto el oro |
hasta que vinieron tres doncellas gigantes, |
todas ellas odiosas, desde el Jötunheim. |
9 Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, |
y tomaron consejo, los sagrados dioses, |
quién habría de crear la estirpe de los gnomos |
con la sangre de Brimir y los huesos de Blámi. |
10 Allí estaba Mótsognir, quien era el mayor |
de todos los gnomos, y el segundo era Durinn; |
con figura humana crearon de la tierra |
a muchos enanos, así dice Durrin. |
11 Nýi y Nidi, Nordri y Sudri, |
Austri y Vestri, Althjóf, Dvalin |
Bivör, Bávör, Bömnbur, Nóri, |
Án y Ánar, Ái, Mjödvitnir, |
12 Veig y Gandálf, Vindálf, Thráin, |
Thekk y Thorin, Thrór, Vitr y Litr, |
Nár y Nyrád -y hablo en verdad- |
Regin y Rádsvin, -de los enanos. |
13 Fíli, Kíli, Fundinn, Náli. |
Hepti, Víli, Hanar, Svíor, |
Frár, Hornbori, Fraeg y Lóni, |
Aurvang, Jari, Eikinskjaldi. |
14 Es hora de enumerar para los hombres |
los gnomos del séquito de Dvalin, hasta Lofar, |
los que visitaron desde el palacio |
la mansión de Aurvangir hasta Jöruvellir. |
15 Allí estaba Draupnir y Dolgthrasir, |
Hár, Haugspori, Hlévang, Glói |
Skirvir, Virvir, Skafid, Ái. |
16 Álf e Yngvi, Eikinskjaldi, |
Fjalar y Frostri, Finn y Ginnar; |
se habrán de acrecentar, mientras perdure el tiempo, |
los descendientes del enano Lofar. |
17Hasta que al mundo llegaron tres |
de la hueste divina, propicios, potentes, |
y en la tierra hallaron, carentes de fuerza, |
a Ask y Embla, aún sin destino. |
18 Vida no tenían, no poseían juicio, |
ni sangre ni voz, ni color de vida; |
vida les dio Odín, juicio les dio Haenir, |
sangre les dio Lódur, y color de vida. |
19 Sé de un fresno que se alza, se llama Yggdrasil, |
árbol alto, bañado de blanca humedad; |
de él baja el rocío que cae en los valles; |
se alza en la verde fuente de Urd. |
20 De allí vienen doncellas de gran sabiduría, |
son tres, desde el mar que manda del árbol; |
Urd se llama una, Verdandi la otra, |
-en ramas graban letras-, Skuld es la tercera; |
las leyes hacían, elegían las vidas |
de todos los hombres, el futuro predicen. |
21 Recuerda el gran combate, el primero del mundo, |
cuando a Gullveig traspasaron con lanzas, |
y en la mansión de Hár la quemaron; |
tres veces la quemaron, tres veces renació, |
de nuevo, sin cesar, y aún sigue viviendo. |
22 Heid la llamaban allí donde iba, |
la sabia adivina, hacía conjuros, |
hacía magia siempre, hacía magia en trance, |
era siempre el deleite de las mujeres viles. |
23 Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, |
y tomaron consejo los sagrados dioses; |
si debían los Ases pagar tributo |
o debían los dioses exigir compensación. |
24 Arrojó Odín un venablo a la hueste, |
fue el gran combate primero en el mundo; |
roto quedó el muro del fortín de los Ases, |
con sus artes, los Vanes dominaron el campo. |
25Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, |
y tomaron consejo los sagrados dioses: |
¿quién mezcló veneno en el aire todo, |
o a la estirpe de trols prometió la esposa de Odd? |
26 Sólo Thor luchó allí con furor terrible, |
nunca reposa cuando ve estas cosas; |
se han roto juramentos, palabras y promesas, |
los firmes acuerdos que entre ellos había. |
27 Sabe que está el cuerno de Heimdall silencioso |
bajo el árbol sagrado habituado a la luz; |
ve caer el agua en la lodosa cascada |
de la prenda de Odín. |
¿Sabéis aún más, o qué? |
28 Sentada estaba sola cuando vino el anciano |
príncipe de los Ases y la miró a los ojos. |
¿Qué me preguntáis? ¿Por qué me tentáis? |
Lo sé todo, Odín: dónde ocultaste tu ojo, |
allá en la famosa fuente de Mímir; |
Mímir bebe hidromiel cada mañana |
de la prenda de Valfödr. |
¿Sabéis aún más, o qué? |
29 A ella le dio Herfödr anillos y collares, |
sabia magia y clarividencia, |
veía aquí y allá, todos los mundos. |
30 Ella vio Valquirias llegadas de lejos, |
prestas a cabalgar al hogar de los dioses; |
Skuld blandía el escudo, y otra era Skögul, |
Gunn, Hild, Göndul y Geirskögul; |
ahora he citado las esposas de Herjan, |
prestas a cabalgar, las Valquirias, en el llano. |
31 Vi a Baldr, dios ensangrentado, |
al hijo de Odín, predicho ya el destino; |
se alzaba, crecida, más alta que los campos, |
-delgada y muy bella- la rama de muérdago. |
32 De aquella planta de enjuto aspecto |
salió el pérfido dardo, y Hödr lo lanzó; |
el hermano de Baldr nació demasiado pronto |
tenía el hijo de Odín sólo una noche de edad. |
33 Nunca se lavó las manos ni se peinó la cabeza |
hasta ver en la pira al enemigo de Baldr. |
Pero Frigg lloró en Fensalir |
el dolor del Valhalla. |
¿Sabéis aún más, o qué? |
34 Con las tripas de Vali trenzó ligaduras, |
eran recias y fuertes. |
35 Le vio yacer atado bajo el Hveralund; |
su aspecto, engañoso, se parecía a Loki; |
allí está Sigyn, mas poco gozosa |
de ver a su esposo. |
¿Sabéis aún más, o qué? |
36 Fluye de oriente un río por valles venenosos |
con hachas y espadas, Slíd es su nombre. |
37 Había en el norte en Nidavellir |
una sala de oro de la estiroe de Sindri; |
otra se alzaba allá en Ókolnir, |
era del trol de nombre Brimir. |
38 Una sala vio lejos del sol |
en la Náströnd, sus puertas al Norte, |
fluía el veneno por sus limbreras, |
hecha la sala con huesos de serpiente. |
39 Vio allí vadear densas corrientes |
a hombres perjuros y a asesinos |
y al que a la esposa de otro sedujo; |
Nidhögg lamía los cadáveres, |
los destroza el lobo. |
¿Sabéis aún más, o qué? |
40 Al este, la anciana estaba, en Járnvid,; |
y allí alumbró hijos de Fenrir; |
de ellos surgirá de todos, uno, |
destructor de la luna, en forma de trol. |
41 Bebe la vida de hombre muertos. |
Se tiñe el Ásgard con roja sangre; |
negró será el sol en el verano, |
y el clima, espantoso. |
¿Sabéis aún más, o qué? |
42 Sobre una loma tocaba el arpa |
el guardián de las brujas, el alegre Eggthér; |
cantaba junto a él en el bosque de aves |
un gallo rojo, Fjalar se llama. |
43 Cantaba a los ases Cresta de Oro, |
despierta a los hijos de Herjafödr; |
y otro más canta bajo la tierra: |
un gallo granate en las salas de Hel. |
44 Garm aúlla ante Gripahell, |
romperá los nudos, y correrá el lobo; |
sé muchos conjuros, más allá veo aún |
el duro destino de los dioses triunfantes. |
45 Lucharán los hermanos, y se habrán de matar, |
los primos hermanos cometen incesto, |
terrible es el mundo, hay gran adulterio; |
días de lanzas y espadas, se raja el escudo, |
días de tormenta y lobos, se hunde el mundo, |
no habrá hombre ninguno que a otro respete. |
46 Retozan los trols, la muerte se avisa |
en el canto de Gjallarhorn: |
Heimdall sopla fuerte, el cuerno está alzado, |
interroga Odín la testa de Mím. |
47 Tiembla Yggdrasil, mas el fresno está firme, |
gime el viejo árbol al soltarse el trol; |
sufren todos en las sendas de Hel, |
hasta que lo trague el pariente de Surt. |
48 ¿Qué es de los Ases? ¿Qué es de los Elfos? |
Ruge el Jötunheim, los Ases se reúnen; |
gimen los gnomos ante las puertas, |
los sabios de las simas. |
¿Sabéis más aún, o qué? |
49 Garm aúlla ante Gripahell, |
romperá los nudos, y correrá el lobo; |
sé muchos conjuros, más allá veo aún |
el duro destino de los dioses triunfantes. |
50 Hrym llega del este llevando su escudo, |
se encrespa Jörmungard con furor de trol, |
la sierpe azota el mar, el águila gañe, |
desgarra los muertos, se suelta Naglfar. |
51 Llega un barco del este, vendrá por el mar |
las huestes de Muspell, Loki es el piloto; |
llegan los trols con el lobo, |
hermano de Býleist marcha el primero. |
52 Surt llega del sur, abrasa las ramas, |
fulgura la espada del dios de los muertos: |
las montañas chocan, los mosntruos se derrocan, |
pisan las vías de Hel, y el cielo se raja. |
53 Sufre entonces Hlín otro gran dolor |
cuando marcha Odín a luchar con el lobo, |
y el radiante asesino de Beli, con Surt. |
54 Garm aúlla ante Gripahell, |
romperá los nudos, y correrá el lobo; |
sé muchos conjuros, más allá veo aún |
el duro destino de los dioses triunfantes. |
55 Ahora llega el noble hijo de Sigfödr, |
Vídar, a luchar con el carroñero; |
hunde en el hijo de Hvedrung hasta las guardas |
la hoja en el corazón, venga así a su padre. |
56 Ahora llega el famoso hijo de Hlódyn, |
va el hijo de Odín a luchar con la sierpe, |
la mata rabioso el guardián del Midgard; |
abandonan los hombres todos su hogar; |
nueve pasos atrás da el hijo de Fjörgyn |
rehúye a la sierpe sin temer la deshonra. |
57 El sol se oscurece, se hunde la tierra en el mar, |
se agitan del cielo las brillantes estrellas; |
surge vapor furioso, el fuego se alza, |
y llega el calor hasta el mismo cielo. |
58 Garm aúlla ante Gripahell, |
romperá los nudos, y correrá el lobo; |
sé muchos conjuros, más allá veo aún |
el duro destino de los dioses triunfantes. |
59 Pero ve surgir por segunda vez |
la tierra del mar, para siempre verde; |
caen cascadas, se remonta el águila |
que en las montañas cazará los peces. |
60 Se encuentran los Ases en Ídavellir, |
y de la sierpe del mundo poderosa charlan, |
recuerda allí los grandes sucesos, |
y las runas antiguas de Fimbultýr. |
61 Allí, después, maravillosos |
escaques de oro hallarán en la hierba, |
los que en días antiguos tenían las estirpes. |
62 Y sin plantarlos crecerán los campos, |
todo mejora, Baldr llegará, |
habitarán Hödr y Baldr los hogares de Hropt, |
el santuario divino. |
¿Sabéis aún más, o qué? |
63 Elegirá Haenir la rama sagrada, |
construyen los hijos, los dos hermanos, |
un gran mundo aéreo. |
¿Sabéis aún más o qué? |
64 Ve alzarse una sala más bella que el sol, |
tejada con oro, allá en el Gimlé; |
las huestes leales allí habitarán |
y para siempre serán felices. |
65 Vendrá entonces el reino en el juicio final, |
llegará poderoso, quien todo lo rige. |
66 Llegará volando el oscuro dragón, |
la sierpe brillante, desde Nídafjöll; |
llevará en sus plumas los muertos a Nidhögg. |
Allí se hundirá. |